Cuando decido hacer un retiro espiritual deseando vivir la experiencia al 100% lo hago en completa soledad. Procuro hacerlo varias veces al año para seguir conectado a mi interior de forma permanente.
\[caption id="attachment\_5270" align="aligncenter" width="1024"\]Foto: Ethan Hoover / Unsplash\[/caption\]
Pero algunas veces me encuentro con oportunidades diferentes como la que comenté hacer unos días en el artículo Oración de la Paz.
En este bellísimo lugar hay más personas con las que estoy compartiendo charlas, ejercicios, meditaciones y demás activadas grupales.
Pero aunque todas estas actividades son muy positivas y enriquecedoras siempre guardo uno o varios momentos del día para estar completamente solo.
Esta mañana decidí pasar la mayor parte del día en completo silencio. Sin gente, sin teléfono celular, sin Internet, sin nada, sólo yo con mi Divinidad, con mi espíritu o como le quieras llamar.
Desperté temprano y salí a caminar con una pequeña mochila, agua y algunos frutos secos.
Caminé por el monte y por la ribera del río Guadiana exactamente 33 kilómetros. Me inundé de oxigeno, de sol, de luz, de olores y del bello canto de los pájaros.
Agradecí cada uno de mis pasos, intenté no pensar y pude hacerlo. La práctica de la meditación caminado siempre me ha gustado y durante el paseo de hoy la he practicado durante varios kilómetros.
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Es increíble lo mucho que uno puede disfrutar haciendo “nada”.
Cuando lo disfrutas por fin compruebas que no hace falta nada para estar completo y ser feliz. La parafernalia que aprendemos a perseguir es bonita y cómoda pero... ¿Realmente es fundamental para sentirse realizado? Durante una actividad como la que hoy realicé es muy fácil encontrar la respuesta.
Ahora, mientras te digo estas cosas querida y querido oyente estoy recordando unas palabras de Anthony De Mello que hablan de este tema y que me gustaría compartir contigo durante los próximos días.
Deseo haber transmitido con esta breve reflexión la importancia de encontrar un momento en el día para estar en soledad con uno mismo.
Recuerda, no hace falta hacer un viaje o estar en un lugar “perfecto”. El encuentro con tu espíritu puedes hacerlo en cualquier momento y lugar, sólo necesitas querer tenerlo.
Búscalo, búscate.



