Retiro de meditación

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Retiro de meditación

Hace unos días te dije que me habían invitado a realizar un retiro de meditación, el último del año. Y hoy, unos días después de terminarlo, te voy a hablar de todas las actividades que realizamos durante el encuentro de almas.

Fueron dos días de actividades en una pequeña casa a las afueras de un pequeño pueblo de montaña. El grupo era más bien reducido, la guía y sólo cinco personas más.

\[caption id="attachment\_5365" align="aligncenter" width="1024"\]![retiro de meditación](/blog/retiro-de-meditacion.jpg)Foto: Sage Friedman / Unsplash\[/caption\]

Llegamos al centro de meditación todos juntos, mis cuatro compañeras y yo. Allí nos estaba esperando la guía. Nos presentamos y siguiendo sus indicaciones compartimos entre todos un abrazo. La idea además de saludarnos y expresar gratitud por el espacio y tiempo que íbamos a compartir, era la de comparar la energía de los abrazos del inicio del retiro con la de los abrazos del final.

Meditaciones guiadas

Después de una charla de introducción al aire libre nos sentamos sobre unas esterillas de meditación. Nos encontrábamos al aire libre, el cielo estaba completamente despejado y las vistas que teníamos al valle eran inmejorables. Y unos minutos después comenzamos una meditación guiada. No puedo decirte el tiempo que usamos para realizarla, si eres meditadora o meditador bien sabes que durante este tipo de experiencias el tiempo se mide de otro modo.

Después de meditar la guía nos entregó papel y lápices de colores. La idea era dibujar las sensaciones que habíamos tenido durante el trabajo de meditación. Para terminar el ejercicio expresamos en voz alta aquello que habíamos dibujado. Entre todos fuimos compartiendo las experiencias que tuvimos durante la meditación.

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Un rato más tarde compartimos una caminata por el monte. Al principio anduve en silencio asimilando el trabajo de la meditación anterior. Luego me puse a charlar con algunas de las compañeras.

Durante el paseo nos sentamos todos bajo la copa de un árbol, cerramos los ojos y comenzamos una visualización. Tampoco puedo contabilizar el tiempo utilizado, sólo te diré que ha sido una experiencia muy agradable y que durante la misma he podido sentir la energía de la planta y de la Madre Tierra.

Por la tarde realizamos otra meditación enraizarnos con la Madre Tierra.

Ayuno de frutas e infusiones

Durante todo el retiro sólo tomamos frutas naturales. El primer día empezamos con piñas y mandarinas y el siguiente con plátanos y mangos.

Para beber tomamos agua y otra bebida natural hecha a base de agua, lima, cúrcuma y jengibre.

Entre todas las comidas disfrutamos de infusiones diversas. Algunas compañeras las endulzaban con mieles ecológicas o azúcar de coco. En mi caso seguí la costumbre de siempre, tomarlas amargas para sentir todo su sabor.

Descanso con velas y lámparas de sal

Por la noche dormimos todos juntos en una sala común. Levemente iluminada con pequeñas velas y algunas lámparas de sal del Himalaya repartidas por todo el espacio.

Antes de dormir realizamos la última meditación de la jornada. El propósito de la misma era trabajar con la glándula pineal.

Ejercicio energético

Comenzamos la segunda y última jornada del retiro realizando otra meditación. Como el día anterior terminamos el ejercicio mindfulness escribiendo y expresando en palabras las sensaciones que tuvimos.

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A media mañana comenzamos un ejercicio energético grupal. Te aseguro que para servidor ha sido uno de los ejercicios energéticos más intensos del año.

Hicimos una pequeña ronda. Uno por uno fuimos pasando al centro de la misma. Yo me ofrecí a ser el primero. En medio de la ronda tomé de las manos a todas mis compañeras, una por una. Y me puse a escuchar sus palabras. Todas ellas expresaron lo que veían dentro de mi. Lo mismo hice con ellas, así lo hicimos todos en realidad. Juntos lloramos de emoción. Nos conectamos tan intensamente que vimos en el otro nuestros propios sueños, nuestros miedos y las pruebas por las que debíamos pasar para vivir el cambio y la transformación.

Ha sido una experiencia muy profunda que removió mis cimientos. Una sensación que todos deberíamos tener y expedientar.

Soltar el control

Después de almorzar salimos a caminar por el campo otra vez.

Practicamos un ejercicio grupal. Con los ojos vendados caminamos durante durante unos cuarenta minutos. El objetivo del ejercicio era soltar el control y perderle el miedo a lo desconocido.

Entre todos formamos un tren, una fila. Otra vez me ofrecí a ser el primero. Nos cogimos de la ropa y fuimos andando sin seguir un rumbo fijo. No encontramos ningún obstáculo, ninguna piedra en el camino. Sólo caminamos sintiendo nuestros pasos.

Expresar gratitud

Volvimos al centro charlando entre todos. Compartimos unas infusiones y después de un rato nos preparamos para compartir el último ejercicio del retiro. Una meditación guiada para expresar gratitud.

Terminamos el encuentro con un último abrazo grupal. Las energías eran otras sin ninguna duda.

Salí del centro removido, algo "cansado" y sintiendo mucha gratitud por la experiencia espiritual que había compartido con mis compañeras.

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Siempre recomiendo asistir a este tipo de eventos. Son experiencias profundas y siempre enriquecedoras.

Y hasta aquí mi último retiro de meditación del año.

Si tienes alguna duda o pregunta por favor déjala en un comentario.

Muchas gracias.